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martes, 10 de noviembre de 2009

Sobre la verdad.... (II)

Buenas tardes.

Después de leer toooodos vuestros comentarios que, además, vienen cargados de preguntas y sugerencias, creo que me será imposible responder toooodo. Puesto que los comentarios son ya muchos, he visto oportuno "recomenzar" con esta síntesis un nuevo post sobre el mismo tema. Haré lo que pueda. En todo caso, os aconsejo, a aquellos que os incorporéis ahora, que leáis la anotación anterior en la que se introducía el tema.

Obviamente será largo, pero no es imprescindible que lo leáis completo. He puesto algunos links por si queréis ir a los comentarios de vuestros compañeros.

Paso a vuestras cuestiones.

Ana Vázquez pregunta por el idealismo y el realismo: pues bien, son los dos modos de entender la teoría del conocimiento. O bien la realidad se adecúa al entendimiento y éste construye la verdad -idealismo- o el entendimiento se adecúa a la realidad y la verdad es descubierta por éste -realismo-. Kant y Aristóteles. Poner a ambos autores a dialogar excede notablemente los límites de nuestra asignatura.

Ana Isabel Morollón, buen intento de síntesis de Yepes, aunque de todo -en ocasiones no me aclaro mucho- me quedo con esta frase: "En definitiva;el relativismo, niega las verdades universales ( tanto teóricas como prácticas), pensado que son absolutas". Esa es la clave del debate actual.

Jana Cambra, en torno a la dimensión objetiva y subjetiva de la certeza creo que han contestado ya tus compañeros. En cuanto a la "salida de la opinión", la cuestión es doble: en la actualidad se opina de cuestiones que, propiamente, no son objeto de opinión, es decir, que se pueden saber con certeza "si nos paramos a pensar y a estudiar". Sobre las realidades futuras o ligadas a la libertad no se puede tener certeza -¿puedo saber si mañana irás a trabajar?.... depende de tu libertad-. Lo propio es opinar sobre aquello sobre lo que no puede haber certeza o sobre aquello que sé poco. Yo no puedo afirmar muchas cosas de física cuántica, sino sólo opinar... no soy físico. Ahora bien, entre mi opinión y la de un estudiante de física, creo que la suya vale más que la mía. NO TODAS LAS OPINIONES TIENEN EL MISMO VALOR. Una última cuestión: la ética es una disciplina filosófica, no un banco de opiniones. Cosa distinta es que en nuestra sociedad se tienen a relativizar tooooodo. Si nos ponemos a pensar en la naturaleza y la dignidad humanas en serio, podemos llegar a muchas conclusiones... pero algunas no gustan... ¡¡qué vamos a hacer!! Nombra la píldora del día después... obviamente su desacierto puede ser argumentado desde muy diversos puntos de vista, también desde punto del vista ético. Por cierto, si nos pusiéramos a estudiar ética, llegaríamos a la conclusión de que no hay tanta disparidad entre unas propuestas y otras como los medios de comunicación y la pseudocultura tienden a hacernos creer. Maribel García creo que lleva razón: si se opina sobre ciertas cosas que son objeto de conocimiento científico -no me refiero sólo a la ciencia positiva, sino también a las ciencias humanas-, es señal de que se sabe poco. Insisto, un filósofo no opina sobre Leibniz si lo conoce, sino que afirma con certeza cuáles eran sus tesis. Si digo "opino" puedo hacerlo por delicadeza... pero sé que estoy afirmando con certeza.

Blanca Vicens, la duda es un estado transitorio, el escepticismo es un modo de entender el conocimiento -que dice que no se puede conocer nada con certeza-. Si alguien "en empecina" en dudar de todo, es un escéptico.

Norbert Ros, muchas veces me he planteado algo semejante... pero creo que la "sensación" subjetiva puede no ser distinta, pero posee un fundamento distinto: lo verdadero y lo erróneo, de ahí que reciba nombres distintos. Lo bueno es que la disposición y el hábito de buscar la verdad, facilitan salir del "la propia obstinación".

Raul Notario, esa confianza en los científicos es lo que se denomina "fe"... creo que estamos de acuerdo. Interesante comentario.

Sabine Seipler: MAGNÍFICO. Intentaré aclarar tu duda... nada fácil.
1) por cortesía respecto a puntos de vista distintos al propio, decimos: opino. Es semejante a la expresión "tengo para mi que...".
2) por el ámbito cultural en el que nos movemos, muchas cuestiones, muchas, han pasado al terreno del "tengo para mi..." La pluralidad de convicciones es inmensa.
3) el terreno de las convicciones es un espacio que ha de ser llenado con verdades "razonables" pero no siempre "demostrables científica o filosóficamente". Es el espacio para la religión o el ateismo, pero también para la afirmación "este es mi padre" o esta persona es amiga -son convicciones no demostrables, pero sí razonables-.
4) el terreno de la ética puede ser argumentado, pero en nuestra sociedad ese debate está vetado. Si alguien intenta razonar en torno a cuestiones éticas se le llama intolerante.... paradojas de la vida. En general, intentar razonar para buscar la verdad resulta al relativista algo intolerable: que cada quien piense lo que quiera esté equivocado o no -porque niega que exista esa diferencia... sólo el que busca la verdad está realmente equivocado, piensa el relativista-.
5) el ámbito de las convicciones, insisto, es el ámbito de lo razonable, conviene que sea razonable. También la fe religiosa conviene que sea razonable -aunque no es demostrable en sus primeros principios todo su contenido-.
No sé si he contestado básicamente a tus cuestiones. Por cierto, José María Morales se refiere también a algunas de estas cuestiones.

Ana Alonso, conoces la mecánica y a eso lo llamas multiplicación. Cuando te pones a explicarlo, pasas de la confianza que pusiste en quien te lo enseñó a la certeza propia del que ha estudiado un asunto.

Nuria Dehesa, creo que puede ayudarte el comentario de Sabine. En todo caso, explicar qué significa "intencional" es demasiado complejo para este sitio: lo siento.

Carlos Martínez: estoy de acuerdo contigo en que la fe en sentido natural y en sentido religioso son suficientemente distintas. La segunda exige un acto de libertad que no acompaña siempre a la primera. Y comparto también que lo necesario para el sostenimiento de una vida moral es un ámbito de convicciones personales. A ese ámbito interior que todo hombre llena de convicciones sobre las cuestiones más importantes de la vida, se le puede llamar la dimensión religiosa del hombre.

Cristina Espinosa: cierto, un maestro ha de estudiar mucho y no transmitir simplemente "porque alguien se lo contó". En la medida de lo posible, conviene que tengáis certezas sobre las cosas, sobre muchas cosas. Un maestro ha de ser alguien culto -en el sentido serio de la palabra-. En cuanto a la duda positiva y negativa. Se llama duda positiva cuando tienes datos en uno y otro sentido -el famoso 50%-. Y negativa cuando no tienes dato alguno: dudas del todo porque no tienes ni idea de qué trata la cuestión.

Mª del Mar Losada... ¡¡cuántas cosas!!. Ese profesor de inglés parece que era tozudo: es de sabios rectificar. Si desaparece la referencia a la verdad, desaparecerían las tres grandes religiones. Insisto, el ámbito de las convicciones es ámbito de verdad, aunque no de demostración, si no, no sería Fe en sentido religioso.

Bueno... disculpad si me he dejado algo en el tintero... un cordial saludo a todos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

La verdad y los estados subjetivos ante la verdad

Asunto complejo el que pone ante nosotros el anexo II. La cuestión de la verdad siempre es apasionante y nada fácil.
Algunas salvedades:
1. El objetivo principal del texto (que se extiende la la página 59 a la 70) es el de "clarificar conceptos", es decir, que consigamos hablar con mayor precisión y de ese modo podamos entendernos.
2. Los ejemplos son ejemplos... no son la teoría o tesis que se propone.
3. Convendrá distinguir, aunque no aparece en el texto, entre "Verdades Universales" -las que todos pueden alcanzar, o el carácter cognoscible de todo lo real- y la "Verdad Absoluta" -que propiamente nadie tiene, nadie lo sabe todo de todo... ninguno de nosotros-.
4. Para distinguir ambos conceptos os invito a leer a Yepes en el capítulo 5 de este libro "Entender el mundo de hoy". Puede leerse casi en su totalidad en la red.
5. Puesto que será necesario ir matizando a lo largo de estos días, os agradecería que leyérais las aclaraciones que hago a alguno de vosotros para que podamos avanzar.

En definitiva la cuestión es la siguiente:

Conviene distinguir entre la consideración de "verdadero/falso" que se aplica al conocimiento de la realidad -si lo conocido se adecua a lo real es verdadero ese conocimiento y correlativamente la proposición que lo muestra- y "lo seguro que estoy" de la verdad o falsedad de una proposición. Se trata de dos cuestiones suficientemente distintas. De hecho, en torno a una misma proposición podemos estar ciertos o dudosos, no modificándose la verdad de la proposición, sino nuestro nivel de adhesión a la misma.

No me extiendo más. Que os sea útil.
Un cordial saludo